jueves, 1 de abril de 2010

Las cosas que se me ocurren cuando estoy sola... que me da por pensar

¿Cómo podemos sentirnos tan grandes, tan superiores, como para cuestionar lo que sienten o desean otras personas?
¿Quién soy yo y quién eres tú para decidir si dos personas deberían de estar juntas o debieran tener hijos e hijas o no?
¿Qué soy yo en este mundo para determinar lo que está bien y lo que no? ¿Y los presidentes y políticas? ¿Y la Iglesia? ¿Quién es ese Dios que nos da la libertad para tomar decisiones y luego resulta que, sin haber aprendido nada en esta vida, nos condena al infierno a la mínima?
¿Tan mal está hacer caso a lo que el cuerpo, la mente, el corazón y los sentimientos nos dictan? ¿Hay que renunciar al placer para, sin tener ninguna certeza de qué pasará una vez muramos, tengamos una carta de acceso al supuesto cielo? ¿Será el cielo tan cerrado y tan represivo como el mundo terrenal? Porque si es así, prefiero ir al infierno...

Y lo peor de todo es que, habiendome dado cuenta de la cultura que está metida en mi cabeza y que no me deja disfrutar ni expresarme, no consigo cambiarme. Hago mis esfuerzos pero no puedo. Tantas frases que recuerdo que no se me van de la cabeza. Las que se me dicen ahora no parece que me afecten tanto, pero las de mi infamncia, aunque simples frases que quizá escuchara en conversaciones ajenas o críticas y reproches que sé que no tienen sentido,están ancladas, están como grabadas, y no consigo olvidarlas. Pero lo importante no es recordar u olvidar, lo peor es que me guían y me forman. Resuenan en mi cabeza y les digo que NO pero siguen causando estragos en mi autoestima y en mis relaciones sociales, no consigo ser libre de ellas...

Imagino lo que será ser homosexual, saberlo, pero odiarte. No tiene sentido, pero si ocurre como lo que me pasa a mí, tiene que ser terrible. Y aún es más terrible querer cambiarte y no poder, porque eres así. Qué más dará por qué seas así, quién te ha influido o qué gen lo ha determinado. Eres así y punto. Lo que pasa es que no sabemos aceptarnos y sacar lo mejor de nosotros y nosotras mismas... ni siquiera nosa conocemos.

Así que dejemos de juzgar a las personas por ser mujeres u hombres, gays, heterosexuales, bisexuales, transexuales o rubias o morenos... Tendremos que empezar a valorar otras cosas más importantes. Por que las cosas van así de mal porque juzgamos muy mal a las personas. Y empecemos a transmitir a las personas que en un futuro muy próximo guiarán este mundo a respetar a las personas por el simple hecho de ser personas y no sólo por el dinero o la estética.
No dejemos que comentan los mismos errores que estamos cometiendo ahora nosotros y nosotras y empecemos a cambiarnos preguntándonos el por qué de todo, para que cuando nos lo pregunten podamos contestar, o decir humildemente un no lo sé.

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